Jason Glaser : “¡Descanso, agua y sombra!”

Lo que nos llamó la atención inmediatamente sobre Jason, más allá de su lucha, con cierto éxito, por la elaboración de estudios independientes (y no solo financiados por la industria) sobre las causas de la enfermedad, es su determinación por poner en práctica soluciones sin necesidad de esperar a las conclusiones de los expertos científicos.

Para llegar a estas conclusiones pueden necesitarse décadas. Además, son siempre cuestionables (tal y como hemos podido ver en Europa con los alteradores endocrinos), mientras que el sentido común se puede poner en práctica en tan solo unos instantes…
Después de haber realizado diferentes proyectos piloto en El Salvador, Jason defiende una serie de soluciones muy simples, basadas en un sencillo triángulo: hidratación, sombra y descanso. Únicamente falta el cuarto y, quizás, más importante ingrediente: la voluntad política.

Esta entrevista ha sufrido varias modificaciones, según ha ido avanzando el caso. Comenzada en noviembre de 2016, la última actualización se realizó en marzo de 2018. Cabe notar que, desde nuestro primer contacto hasta la actualidad, ya sea coincidencia o no, Jason ha comenzado a trabajar en estrecha colaboración con los líderes del Grupo Pellas (Flor de Caña), como parte de un acuerdo de cooperación (la iniciativa Adelante), con el objetivo de compartir datos y soluciones prácticas e innovadoras.

Jason Glaser
Jason Glaser © Tom Laffay

Rumporter: Has pasado la mayor parte de los últimos ocho años en Nicaragua, luchando a favor de los cortadores de caña de azúcar del país. ¿Qué es lo que, en un principio, te trajo hasta aquí? ¿Cómo llegaste hasta Chichigalpa?

Jason Glaser: La primera vez que vine a Chichigalpa lo hice por recomendación de un amigo, que era trabajador y defensor de los cortadores de caña. Unos 9 meses después, decidimos crear la Fundación La Isla, en Nicaragua. En esos momentos, estaba filmando mi documental Banana Land en la zona.

Esa noche, había una manifestación del grupo comunitario ASOCHIVIDA que, en aquellos momentos, era independiente (el consejo administrativo del grupo comenzó a trabajar después con la empresa y, ahora, la organización funciona bajo su tutela).

La protesta fue muy triste. Los manifestantes estaban concentrados a las puertas de la empresa, sin energía, a más de 10 km de la Panamericana. Ninguna persona influyente iba a llegar a verlos nunca. Delante de la puerta, 8 hombres yacían en sus hamacas. Estaban muriendo de enfermedad renal crónica de causas no tradicionales (en adelante ERCnT) y habían decidido morir en público en señal de protesta.

Como estábamos filmando, la policía detuvo e inte-rrogó a nuestra productora local durante más de una hora. Volvieron a dejarla libre después de haberle tomado todos los datos. A la mañana siguiente, la sucursal de Miami de Burson-Marsteller, la gran empresa estadounidense de relaciones públicas, se tomó la molestia de llamarnos para decirnos que no había nada que ver en Chichigalpa y que no nos preocupásemos por nada.

Coupeur de canne à sucre au Nicaragua
© Ed Kashi

Poco después, comencé a hacer todo lo que pude para ayudar. Primero, apoyando la denuncia presentada por ASOCHIVIDA ante el Banco Mundial. Sin embargo, muy poco tiempo después, cambió el consejo administrativo y el grupo comenzó a decirle que sí a todo lo que la empresa y los bancos decían. Su trabajo no se centraba tanto en la comprensión ni la prevención del ERCnT, sino en repartir ayudas (alimentos, etc.)

Si un miembro de ASOCHIVIDA se pronunciaba contra la empresa, se reducían sus asignaciones de alimentos. Así que era evidente que algo iba muy mal en Chichigalpa. Como también teníamos buena relación con los miembros de la comunidad y la universidad local, comenzamos a difundir información sobre este tema y a servir de contrapeso al proceso emergente del Banco Mundial y el IFC, denominado CAO (www.cao-ombudsman.org)

Este proceso, el CAO, se iba mostrando cada vez más como un mecanismo de lavado de manos que utilizaba los estudios de la Universidad de Boston (que en aquellos momentos no se sometían a revisión, sino que se publicaban directamente en la web de CAO) para justificar la concesión de nuevos préstamos a la industria azucarera (ver artículo).

Coupeur de canne à sucre au Nicaragua
© Ed Kashi

R: ¿Cuándo se llevó a cabo el primer estudio científico sobre la enfermedad? ¿Qué es lo que os hizo pensar que las conclusiones no estaban acertadas o no eran objetivas? ¿Por qué hicieron otro estudio?

JG: Creo que la primera publicación que se hizo en la web de CAO fue en 2010. Hasta 2013 no publicaron ningún documento que se hubiera sometido a una evaluación independiente. Sus primeras conclusiones, a pesar de los datos, eran demasiado opacas y dejaban poco lugar al vínculo laboral como causa de la enfermedad. No estaban en absoluto comprometidos con la causa.

La evaluación de las condiciones de salud también mostró una situación totalmente ficticia para la mayor parte de los trabajadores de la caña de azúcar, además de que se llevó a cabo de forma patética, ya que los investigadores no hablaron con miembros independientes de la comunidad, ni pudieron observar las condiciones sobre el terreno sin ir acompañados.

Coupeur de canne à sucre au Nicaragua
© Ed Kashi

Después, recibieron dinero blanqueado de la industria a través de la Fundación CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades por sus siglas en inglés) la cual, además, estaba implicada en otros casos de aceptación de fondos bastante cuestionables (ver artículo) .

Entonces organicé una reunión en el CDC con investigadores expertos en este tema. Logré reunir algunos de los principales investigadores de los ámbitos de salud ocupacional y epidemiología. Ahí se decidió que la Universidad de Boston podría utilizar estos fondos pero que habría un comité de supervisión, compuesto por representantes del CDC-NIOSH y de las principales instituciones de investigación, que se encargaría de aprobar los temas de estudio y las conclusiones antes de publicarlos.

Las investigaciones de la Universidad de Boston mejoraron considerablemente con los informes del CAO y aportaron datos importantes para comprender el ERCnT. Lo que demuestra y ayuda a entender que incluso las buenas personas e instituciones pueden ser cooptadas cuando no se siguen las líneas de evaluación adecuadas por homólogos debido a la existencia de conflictos de intereses. Así pues, el estudio que concluye que la enfermedad está, efectivamente asociada al trabajo, se basa en datos exactos que, sin una evaluación ni una supervisión por homólogos, no parecían claros para la SFI.

R: ¿Cuál crees que es la principal causa del ERCnT?

JG: Soy una persona muy paciente. Creo que lograremos entender los factores determinantes de la naturaleza de esta enfermedad con estudios de intervención y estudios de cohortes profesionales y comunitarios. Según los datos que he podido ver, y sobre los que estamos trabajando, creo que esta enfermedad es multicausal. Los afectados tienen casi todos los inconvenientes y las exposiciones posibles: malas elecciones nutricionales debido a la pobreza, exposición a toxinas en el trabajo y en casa, estrés térmico y deshidratación en el trabajo, etcétera.

Pero creo que si intervenimos sobre el riesgo de deshidratación y el estrés térmico, podremos darle al organismo de estas personas la oportunidad de gestionar el resto de desafíos a los que se enfrentan. Resulta evidente que todavía hay algo en el ambiente que afecta a las personas desde el primer día, pero los grupos más afectados, en todo el mundo, parecen ser los que trabajan en el campo. Por lo tanto, si abordamos los riesgos identificados en estas áreas y averiguamos lo que está sucediendo en el ambiente, podremos intervenir y ponerle fin. Espero que podamos comprender los factores causales en poco tiempo, En este sentido, las investigaciones que se están llevando a cabo en la actualidad en Nicaragua, Suecia y el Reino Unido deberían aclarar aún más la cuestión.

Coupeur de canne à sucre au Nicaragua
© Ed Kashi

R: Si la causa es principalmente laboral ¿cómo te explicas que ningún otro país ni ninguna otra industria se haya visto tan afectada como los productores de azúcar de Nicaragua?

JG: Muchos otros países y sectores se han visto afectados por la enfermedad. Aunque no sabemos exactamente qué es lo que está pasando en Sri Lanka y la India, es lo mismo que en América Central. Necesitamos más evaluaciones y estudios para confirmarlo, pero los grupos afectados son trabajadores de zonas cálidas. Estamos recibiendo informes de Tanzania, Camerún e Indonesia y se están dando casos en diferentes cultivos e industrias, desde el acero hasta la caña de azúcar.

No es cierto que la enfermedad no esté presente en otros cultivos o industrias, pero esta afirmación ilustra la necesidad de contar con estudios de prevalencia estandarizados, como la iniciativa DEGREE, una iniciativa mundial lanzada por nosotros. El cultivo del azúcar es el que más se ha estudiado, pues es el más abundante en América Central. Necesitamos saber qué está sucediendo con los trabajadores, por eso apoyamos el estudio DEGREE. He incluido dos artículos interesantes sobre el alcance mundial de la enfermedad. Este artículo de Science es muy bueno.

También creo que la situación del sistema de cuotas y precios preferenciales de la UE cambiará la dinámica.

R: ¿Cómo ha abordado la cuestión la productora de azúcar durante todos estos años?

JG: Flor De Caña ha tenido, en varias ocasiones, la oportunidad de abordar este problema que afecta a personas a nivel local y mundial. Hasta hace poco, la empresa siempre había elegido la acción más limitada y a corto plazo. Por eso, en cierto modo, merecían toda la atención y la cólera que recibieron, trataran bien o no a sus otros 400 o 500 trabajadores. Nunca me habría quedado en Nicaragua para hacer un seguimiento de lo que estaba pasando si una empresa de relaciones públicas de Miami no me hubiera llamado para decirme que «no pasa nada, no hay nada que ver aquí» después de que la policía nacional de Nicaragua hubiera dado nuestros datos a una empresa privada.

Después me enteré de la estrategia de esta empresa de relaciones públicas para presionarnos. Fue terrible.

Coupeur de canne à sucre au Nicaragua
© Ed Kashi

También es muy importante decir que la empresa y asociación azucarera de Nicaragua nos remitió un informe interno de 2001, según el cual, los factores de la enfermedad probablemente se deban a:

1. Temperaturas muy altas y deshidratación elevada durante la jornada de trabajo.

2. Exposición potencial a determinados tipos de pesticidas.

3. Consumo de antiinflamatorios debido a condiciones de trabajo difíciles.

4. Consumo potencial de determinados antibióticos.

Las recomendaciones formuladas en 2001 fueron las siguientes:

1. Reducir la jornada laboral a 8 horas, lo cual sugería que las jornadas laborales eran bastante más largas, algo que también pudimos demostrar.

2. Grandes cantidades de agua y descanso durante la jornada laboral, así como bebidas hidratantes estilo Gatorade.

3. Fomentar hábitos de vida saludables.

El problema es que, aunque la compañía facilitó este servicio a un reducido número de empleados con contrato directo (menos de 400 personas, por lo que sabemos), muchos de ellos fueron subcontratados por la empresa y, a menudo, no recibieron nada durante la jornada de trabajo, por no mencionar el trabajo infantil, que seguía siendo un problema. Cuando se publicó el artículo del vicepresidente, la empresa comenzó a tomarse realmente en serio estas cuestiones y empezó a tomar medidas.

El problema radica en que esto se hizo 15 años después de realizar este estudio interno y después de haber negado públicamente que existiera un vínculo ocupacional. Se han perdido muchas vidas y mucho tiempo. Sin embargo, tenemos que esforzarnos por trabajar con ellos para garantizar un futuro más seguro a la población activa y a las personas que están enfermas y ya no están en condiciones de trabajar.

El pasado es el pasado, la empresa parece estar centrada en el futuro y lo está haciendo con una actitud colaborativa y, por lo que sé, abierta. Este es un punto de inflexión y voy a seguir trabajando con ellos mientras se mantenga la transparencia y nos centremos en los resultados para la salud de los trabajadores en lo que respecta al ERCnT. Otra de nuestras preocupaciones es que la industria, en general, se ha mecanizado rápidamente, lo que ha dejado a miles de personas sin trabajo.

Si no abordamos las cuestiones rápido con los bancos de desa-rrollo y las ONG del sector de la salud y la ONU a través de la OPS, las personas seguirán muriendo sin ningún tipo de ayuda, porque las antiguas prácticas de contratación impiden que las personas puedan tener acceso a la seguridad social. Es una situación horrible.

Jason Glaser
Jason Glaser © Ed Kashi

R: ¿Cuándo comenzaron a cambiar las cosas con el Grupo Pellas?

JG: Para ser justos con la empresa, cuando les dije que no habían tomado en cuenta todos los datos científicos y les di una lista completa que pusieron en su web, pero solo después de que se descubriera que estaban auspiciando las investigaciones más mediocres y menos convincentes. Lección aprendida: reaccionan bajo presión, pero si se los deja solos, intentarán controlar la información y centrarse en su imagen.

No creo que esta sea la única empresa que sigue este modelo. Creo que, de hecho, es bastante común. La mecanización es un gran problema, ya que la empresa despidió a la mayoría de los trabajadores enfermos cuando dieron positivo para ERCnT. Después, los mismos trabajadores fueron contratados por subcontratistas, lo cual los excluye del sistema de seguridad social. Es decir, la empresa sabía de sobra cuánta mano de obra necesitaba, pero no quería contratar directamente a trabajadores enfermos.

El mayor problema, aparte del hecho de encontrarse en una situación complicada con respecto a la seguridad social, es que las condiciones de trabajo de los empleados subcontratados son particularmente difíciles y, a menudo, incluyen la falta de agua, sombra o hidratación, además de jornadas de trabajo mucho más largas.

De todo esto, me gustaría llamar la atención sobre dos cuestiones:

1. Los trabajadores enfermos que no tienen acceso a la atención médica necesaria, a pesar de haber un hospital en las instalaciones de la empresa. De hecho, este hospital no puede ayudar a los pacientes de ERCnT porque no tiene equipos de diálisis.

2. El desempleo masivo debido a una rápida transición a la mecanización. Esta cuestión obliga a hablar seria e inmediatamente con los organismos de desarrollo, los bancos y el gobierno.

R: ¿En qué consiste el trabajo que estáis realizando ahora con San Antonio y cómo pensáis supervisarlo? ¿Cuáles son las principales cuestiones que están todavía pendientes?

JG: Hemos desarrollado con ellos la iniciativa Adelante y Bonsucro. La idea es:

1. Responder a las cuestiones pendientes acerca de las intervenciones profesionales que hemos realizado y medir los resultados para asegurarnos de limitar los riesgos identificados y limitar los daños durante la jornada y la cosecha. Es un trabajo plurianual por naturaleza.

2. Una vez que hayamos diseñado un enfoque gradual, sistemático y medible, crearemos intervenciones para otros trabajadores en riesgo. Esperamos que sea un sistema modular que se pueda aplicar a diferentes labores de la industria azucarera, pero también en otros sectores y, a través de un sistema evolutivo y asequible para las empresas con menos recursos. El Grupo Pellas está muy capacitado y tiene muchos conocimientos. Si trabajamos juntos con buena fe, podemos lograr muchas cosas.

3. Nos gustaría poder responder a las necesidades de la comunidad en lo que respecta a la mecanización mediante la empresa y otros organismos.

R: Ahora que se está tratando el caso de Nicaragua, ¿cuál será tu siguiente paso? Has mencionado la idea de perseguir el ERCnT en otros países. ¿En qué países estabas pensando?

JG: Poner el ERCnT en el mapa y mostrar el impacto económico es lo más importante que podemos hacer mientras trabajamos en las intervenciones y continuamos estudiando la etiología de la enfermedad.

Necesitamos estas tres cosas. Examinamos el ERCnT en Sri Lanka, India, Malaui, Camerún, Tanzania, Sudáfrica, Brasil, Ecuador, Uruguay, Argentina, Estados Unidos, España y otros lugares. Esta enfermedad aparece cada vez más como una afección de la clase obrera, de quienes no tienen un seguimiento eficaz de sus sistemas de salud en sus países de origen o en los que trabajan. No olvidemos los casos de los trabajadores nepaleses que regresaron a casa con lo que podría ser ERCnT, después de haber trabajado en la Copa Mundial y otras construcciones en Qatar.

Coupeur de canne à sucre au Nicaragua
© Ed Kashi

R: Volviendo al ron, ¿qué esperas de este sector para luchar contra la enfermedad?

JG: Lo que hemos iniciado con Adelante es importante, pero necesitamos conseguir más apoyo, especialmente financiero, de las marcas y otros productores de la región. Personalmente, creo que marcas tan poderosas como Bacardi o Zacapa e, incluso, otras marcas, deberían unirse a la causa y no dejar que Flor de Caña se lleve todas las inversiones.

Muy probablemente, las grandes marcas están comprando sus melazas en azucareras con una línea de producción afectada por la enfermedad. Y creo que es ridículo que no se sometan a los mismos estándares. Por qué las asociaciones y otros sindicatos de la caña de azúcar han invertido tan poco dinero en América Central. Estos trabajos benefician directamente a los trabajadores, pero prefieren gastar millones de dólares en estudios mediocres. El único proyecto concreto que realmente pretende cambiar la suerte de los trabajadores solo cuenta con el apoyo de un «molino», el del Ingenio San Antonio.

No me parece justo, teniendo en cuenta que con nuestro enorme conocimiento común de la enfermedad, el proyecto Adelante seguramente sea el más indicado para entender la etiología de la enfermedad y proteger a los trabajadores. ¡Una situación sin precedentes en la que todos ganan!

 

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