¿Hace falta llamar al boicot de Flor de Caña?

Ante la devastación que está causando una enfermedad renal llamada CKDu (Chronic Kidney Disease of unknown etiology; en español, enfermedad renal crónica de etiología desconocida) que está diezmando a los trabajadores de la industria azucarera de Nicaragua desde comienzos de los años 2000, Rumporter ha decidido involucrarse y llevar a cabo una investigación para intentar determinar las causas de la catástrofe sanitaria que ha causado la muerte de alrededor de 20 000 cortadores de caña en América Central y especialmente en Chichigalpa, la ciudad donde se produce Flor de Caña, el único ron de Nicaragua. Si la pregunta que subyace en este dossier especial es clara y de gran importancia, la respuesta es necesariamente compleja.

Nuestro director ha aceptado el reto para informar a los lectores y ayudarles a formarse una opinión a través de fuentes directas y entrevistas de todas las partes involucradas en el problema. Este reportaje, que tiene la forma de un relato en primera persona, no oculta ninguna de las preguntas que guiaron la investigación y contextualiza la información extraída de las diferentes fuentes. Por tanto, Rumporter le recomienda que aborde este reportaje con una actitud “inteligente y activa” y que dedique tiempo a consultar otras fuentes.

Porque como escribió Edouard Glissant, «nada es verdad, todo está vivo»…

Flor de Cana
CAPÍTULO 1: El descubrimiento de la enfermedad

Desde el principio, el descubrimiento de la existencia del CKDu fue para mí un dilema moral. Un profesional del sector del alcohol no vale mucho si no se molesta en analizar el proceso de producción de una marca de ron de Centroamérica que ha logrado abrir las puertas del mercado norteamericano. Los fragmentos de información que me habían llegado de aquí y de allá sobre esta enfermedad que afectaba a los trabajadores de la industria azucarera nicaragüense me habían generado preguntas que habían estado dando vueltas en mi cabeza durante algunos meses. Estas dudas me obligaron a comprometerme a averiguar más.

¿La caña de azúcar en América Central se está cultivando en condiciones decentes y éticas para los trabajadores? ¿Los rones de Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Panamá o Guatemala que están en las estanterías de nuestras licorerías y en los duty free están manchados de sangre? En ese caso, ¿Rumporter tiene la obligación de censurar y condenar a las marcas que se producen en estas regiones? En definitiva, abordar un tema tan complejo requería darle un tratamiento muy objetivo y equilibrado.

La primera noticia que tuve, breve pero incisiva, sobre el desarrollo de esta disfunción renal crónica que afecta a los recolectores de caña de azúcar de América Central fue a través de los editoriales de Hervé Damoiseau. Nuestro colaborador denuncia regularmente la competencia desleal de los países donde la caña no cuesta nada debido a las deplorables condiciones laborales que se imponen a los trabajadores. También me había llegado información a través de breves comentarios en redes sociales de cronistas reputados en el mundo del ron, pero cuyo rigor y enfoque «humanista» son poco fiables, como Cyril Weglarz (www.durhum .com) o Nicholas Feris (www.therumcollective.com).

¿Avestruz, troll o reportero?

Ante este tipo de preguntas, uno puede adoptar tres enfoques dependiendo de su sensibilidad, intereses o tiempo disponible. El primero, que me resulta bastante familiar, es hacer el avestruz. Cerrar los ojos y no querer saber demasiado evita que termines destruido por empresas más poderosas. Una de las principales preocupaciones del director de una revista es, obviamente, evitar posibles conflictos con los anunciantes. Aún así, debe poder albergar cierta contradicción entre su conciencia y sus intereses.

La segunda actitud posible es la que ahora se lleva en las redes, ser un «troll», que no es más que un avestruz movido por el resentimiento. El «troll» no piensa, se posiciona sin tratar de entender los problemas, sin tratar de desentrañar todos los entresijos del asunto, reduciendo las cosas a blanco o negro. Creyendo que actúa de forma correcta, el «troll» solo alimenta su ira con las frustraciones de su vida diaria.

El tercer enfoque supone investigar… de verdad. Mucho más gratificante, este enfoque es también mucho más atractivo. Su finalidad es enfrentarse a las dudas y los miedos: a no estar a la altura del tema, a no comprometerse con el largo plazo, a ser ignorado por los interlocutores, y también a ese miedo comprensible pero muy preocupante de llegar a conclusiones opuestas a tu primera intuición… Un mar de dudas que a menudo acaba siendo eclipsado por los cientos de correos electrónicos diarios o los deberes de la vida familiar.

Así que, reflexioné durante unos instantes. La vida es bella, después de todo. El sombrero de Rumporter combina perfectamente con el gusto por los cócteles, las recetas de cocina y las notas de cata poéticas de Cyrille Mald. Entonces, un día, me topé con una avalancha de mensajes desde Estados Unidos que llamaban al «boicot de Flor de Caña». Este boicot llevó al bartender Bobby Heugel de Anvil, en Houston, a vaciar veinte botellas de Flor de Caña en el fregadero de su bar.

Como parte de su gesto, dijo: «vemos que muchos chefs se preocupan por el trato que se da a los animales que sirven en su mesa, ¿por qué no pedir a los mejores bartenders que se preocupen por la salud de las personas que producen las bebidas que sirven en su bar?».

Impulsado por la revista online Eater, el boicot fue encabezado por Jim Romdall y Nicholas Feris. Personajes muy activos en el mundo del ron, los «dos de Seattle» abogaron por el boicot de Flor de Caña en 2016. Evan Watson de Edmonton hizo lo mismo al señalar directamente a la marca nicaragüense.

Flor de Cana

El misterio de la isla de las viudas

El único ron destilado en Nicaragua se produce efectivamente en Chichigalpa. Los alrededores de esta ciudad, ubicada en el noroeste del país, han sido durante 15 años el epicentro de la CDKu, la enfermedad renal que ha diezmado literalmente a su población agrícola masculina. La tasa de mortalidad entre los hombres alrededor de Chichigalpa alcanzó tales proporciones en la década de los 2000, que Isla, una de las aldeas circundantes, fue apodada «la isla de las viudas”.

El llamamiento de los bartenders americanos nos planteó un dilema moral, mientras que al mismo tiempo, algunos lectores de Rumporter nos empezaban a pedir nuestra opinión sobre este tema. ¿Debíamos seguir la corriente imperante y hacer un llamamiento al boicot de Flor de Caña, así, por principios, u olvidarnos del tema por pereza o falta de tiempo? Ni una cosa ni la otra. Es imposible pronunciarse sobre un tema sin saber, imposible saber algo a ciencia cierta sin ir a verlo. Pero investigar es caro. ¡Qué importa! Para forjarse una opinión propia y fundamentada hay que ir a la fuente, sino ¿dónde quedaría la reputación de Rumporter?

Un contexto complejo

Al principio, pensé en reclutar a un periodista de investigación. A pesar de estar muy comprometido con la causa, me pidió una suma astronómica por trabajar en la historia durante dos meses… antes de irse de vacaciones. Era mayo… No, gracias. No había más opciones, solo quedaba hacer el trabajo uno mismo. Como es lógico en el mundo moderno, la investigación comenzó en internet, leyendo todo lo que se ha escrito, fotografiado o filmado sobre el tema, tanto en los periódicos franceses como norteamericanos y, en particular, las impactantes imágenes del reportero fotográfico Ed Kashi que ilustran este artículo.

La búsqueda previa de información acabó con el descubrimiento de algunos documentos esclarecedores sobre el contexto y su complejidad. Existe un estudio universitario altamente especializado que disecciona la organización social del sector agrícola del segundo país más pobre del continente americano después de Haití (NdE: puede leerse en francés aquí ). El estudio destaca, en particular, la existencia de un sistema de externalización que ha sido abandonado por la mayoría de los productores de azúcar de Nicaragua, lo que ha creado una presión indirecta sobre los trabajadores del campo obligándolos a trabajar como esclavos debido a los contratos leoninos que los encadenan a las empresas agroindustriales.

La consulta de los trabajos de La Isla Foundation (que después pasó a llamarse La Isla Network) nos abrió nuevas perspectivas. La Isla Network es una ONG enteramente dedicada al estudio y diagnóstico de la enfermedad así como a la implementación de soluciones prácticas para detectarla y, especialmente, para luchar contra sus causas. Jason Glaser, su fundador, me sirvió de guía durante las etapas preliminares de la investigación.

El patio de juegos de los trabajadores humanitarios americanos

La información sobre el CDKu tiene una gran divulgación en los Estados Unidos. Nicaragua es de hecho uno de los patios de juego preferidos por los trabajadores humanitarios yanquis. A solo dos horas de vuelo desde Miami, el antiguo país de la revolución sandinista alberga muchas misiones financiadas por varias organizaciones estadounidenses. Abundan los campamentos de verano para adolescentes centrados en «construir casas en un país muy pobre». Habría que preguntarse si este interés por Nicaragua no se debe a la mala conciencia de los ciudadanos norteamericanos, ya que su gobierno, en la década de 1980, apoyó financieramente y armó a la Contra para, bajo el pretexto de luchar contra el comunismo, frenar la autonomía de los países de Centroamérica.

Pero volviendo a nuestro tema … Desde finales de los años 90, ha habido un fuerte resurgimiento en América Central de una enfermedad renal llamada CKDu que es incurable y que afecta principalmente a los hombres, con una mayor prevalencia en el sector primario: agricultura y minería. La enfermedad, bajo varias formas, también está presente en Sri Lanka, India y Egipto. Faltan datos y recursos, particularmente en África, para evaluar el alcance de una epidemia que tiende a volverse global (como se dice en este artículo de la revista Science: http://www.sciencemag.org/news/2016/03/mysterious-kidney-disease-goes-global). Más allá de un síntoma común -una insuficiencia renal grave que conduce a una muerte segura a los pacientes que, en fase terminal, no tienen acceso a diálisis semanal-, es difícil establecer algo que relacione a todos los pacientes.

Ausencia de evidencia científica irrefutable

El CDKu ha sido objeto de estudios científicos solo desde 1999. Principalmente son informes de salud pública, que se basan en comparaciones estadísticas que intentan cruzar los factores de prevalencia. Cuando se catalogó de epidemia, los estudios fueron más numerosos y más avanzados. Sin embargo, siguen siendo limitados debido a la pobreza de los países afectados y a la falta de interés de la OMS. Lo que enfurece a algunos impulsores de la «causa» es que «los miles de millones que se gastaron para estudiar el virus del Ébola, que solo causó 14 000 muertes (sic) no se pueden comparar con los de un mal que habría afectado a 20 000 mesoamericanos y 20 000 esrilanqueses».

En la actualidad, incluso los activistas sociales más virulentos siguen dudando debido a la ausencia de evidencia científica irrefutable. Las causas posibles son múltiples: las condiciones de trabajo inhumanas en los campos, intoxicaciones debido a los pesticidas como en los casos de cáncer en los bananos, la deshidratación excesiva de los trabajadores agravada por el calentamiento global o los virus transmitidos por huracanes. Estos factores se acumulan, se mezclan y evitan poder hacer una simple lectura y aportar una solución política al problema.

Ha sido en Chichigalpa, al oeste de Nicaragua, donde la enfermedad ha alcanzado una dimensión crítica, lo que ha conseguido atraer la atención de los medios. De hecho, la epidemia hundió a esta antigua capital española en el caos cuando los hombres comenzaron a caer como moscas entre 2003 y 2005. La evolución del sector agrario de la región hacia un monocultivo de caña de azúcar ha acentuado el ritmo de esta danza macabra; los campesinos no tienen otra opción que retomar el machete aún caliente de su padre o hermano recién enterrado.

Jason Glaser, la rémora

Su omnipresencia en el Ingenio San Antonio, inmensa hacienda azucarera y productora de ron añejo para Hacienda Flor de Caña, causó una crisis que degeneró en una revuelta en 2008. Propietario de las dos empresas mencionadas, el Grupo Pellas fue acusado por la población local. La presencia de Jason Glaser en el área ha permitido hacer público el infierno vivido por los trabajadores agrícolas. Si el enfoque de la ayuda humanitaria estadounidense es criticado por algunos actores locales, nosotros creemos en su sinceridad y su punto de vista. Jason Glaser nos abrió las puertas de Nicaragua y nos animó a conocer a los que fueron durante ocho años sus feroces «oponentes»: los líderes de Nicaragua Sugar Estates Limited (NSEL), propietarios del Ingenio San Antonio (ISA) y de Flor de Caña.

Durante un año de intercambios esporádicos, Jason nos animó a persistir y a cuestionar a todas las partes implicadas: los líderes de Flor de Caña y el ingenio azucarero, los médicos de la sanidad pública de la Universidad de León (cerca del campo del azúcar), los abogados humanitarios que ayudan a los pacientes a conseguir atención médica, los trabajadores de la caña … Jason Glaser nos ha proporcionado información, enlaces, correos electrónicos confidenciales y estudios durante más de un año. En varias ocasiones, pude sentir su enfado por la falta de interés de los líderes de NSEL.

Durante una reunión en Londres, el director del NSEL admitió frente a Jason que «obviamente los trabajadores deberían beber mucho, hasta 18 litros por día, pero no lo hacen». ¡Qué ligereza al hablar! ¿Qué trabajo inhumano requiere beber tantísima agua? ¿No sería más lógico reducir los horarios?

Tras algunas dudas, finalmente establecimos contacto con la multinacional instalada en Nicaragua. Inicialmente, los gerentes de Flor de Caña nos remitieron a una agencia de comunicación especializada en gestión de crisis, Burson-Marsteller, conocida por haber trabajado con la FIFA cuando se vio afectada por los escándalos de corrupción.

Contratado en Miami por una filial de Grant’s (el distribuidor de Flor de Caña en Estados Unidos), David Taggart, su representante, se mostró rápidamente incapaz de responder en profundidad a nuestras preguntas. Estas, aunque eran concretas y deta-lladas, aún estaban llenas de prejuicios ingenuos por nuestra parte, pero sobre todo de ignorancia acerca de un tema demasiado complejo para ser resuelto a base de clichés o por la esperanza de terminar rápido y pasar a otro tema.

Ante nuestra insistencia, David finalmente nos recomendó visitar el terreno. Jason Glaser, que estaba a punto de firmar un acuerdo de colaboración e intercambio de datos con los propietarios de Flor de Caña, me animó a viajar a Nicaragua con este mensaje de correo electrónico: «Mantened la presión, funciona».

CONTINUARÁ…

 

 

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