Entrevista a Tom Gjelten, autor de « Bacardí y la Larga Lucha por Cuba: la Biografía de una Causa »

Cuando compramos este libro, pensábamos que sería uno de esos monográficos elogiosos pagados por las marcas, lecturas que siempre son interesantes pero que hay que coger con pinzas. Estábamos equivocados, pues ha resultado ser un monumento de erudición que se lee como una novela histórica. El autor, Tom Gjeten, un estudioso, un gran reportero que ha pasado cerca de 10 años investigando para esta gran obra sobre la historia de Cuba, responde a nuestras preguntas.

Rumporter: ¿Por qué Cuba y por qué tomaste el ejemplo de Bacardí para representar a este país?

Entrevista Tom GjedenTom Gjelten:  Viví en Berlín entre 1990 y 1994 y observé de primera mano la caída del sistema socialista en Europa del Este y la Unión Soviética. Lo que aprendí es que los regímenes comunistas que parecían ser fuertes y estables se desmoronaban muy rápidamente porque la gente que vivía en esos países no creía en ellos. El pueblo no apoya realmente estos regímenes. Cuando volví a Estados Unidos en 1994, me empezó a llamar la atención Cuba, ya que la pérdida de las subvenciones soviéticas y las relaciones comerciales con el bloque socialista habían llevado al país a una profunda crisis económica y política. Yo había sido corresponsal para Latinoamérica del NPR (National Public Radio) y hablaba español, así que empecé a visitar Cuba, en parte por la expectativa de que seguiría la misma trayectoria que había presenciado con los países socialistas en Europa del Este. Iba a Cuba dos o tres veces al año, pero paradójicamente, cuando más lo visitaba, sentía que entendía menos el lugar. Era un misterio para mí. Me interesó muchísimo el país, su historia y lo que lo hacía único. Decidí estudiarlo a fondo.

Así pues, mi primer pensamiento fue escribir un libro sobre Cuba y su historia. Después decidí centrarme en la historia de Bacardí como forma de explicar Cuba. Había escrito previamente un libro sobre la guerra de Bosnia (Sarajevo Daily: A City and Its Newspaper Under Siege). En ese libro, traté de contar la historia de Bosnia como un microcosmos, a través de la experiencia de un periódico diario y las personas (serbios, musulmanes y croatas) que trabajaron juntos aquí durante la guerra. La historia del periódico era importante simbólicamente, porque representaba el esfuerzo de mantener una sociedad multiétnica en medio de un conflicto nacionalista. También quise utilizar un acercamiento más humano y literario, focalizándome en algunos personajes concretos. De alguna manera, lo abordé como una novela de no ficción.

En el caso de Cuba, quería hacer algo similar: contar una historia usando un elenco limitado de personajes cuyas vidas y experiencias contaran una historia más grande. Encontré en la historia de Bacardí la perfecta forma de hacerlo. El título del libro es importante: “Bacardí y la Larga Lucha por Cuba: la Biografía de una Causa”. La palabra menos importante en ese título es Bacardí. El libro va sobre “la larga lucha por Cuba”, la guerra de 150 años por una Cuba libre y soberana. Esta es la “causa” a la que me refiero. Lo llamo “biografía” porque es una causa que evoluciona. Luchar “por Cuba” significaba una cosa en 1860, otra en 1920, otra en 1950 y otra diferente en el siglo XXI. Una biografía es la historia de una vida, de algo orgánico. La historia de Bacardí es lo que hizo posible contar esa larga historia, y además me dio un escenario, un argumento y un elenco de personajes: todos los elementos que necesitas para una novela.

Iba habitualmente a Cuba a cubrir historias para la NPR y durante un viaje allí en 1999 escribí un artículo sobre la disputa entre Bacardí y Pernod Ricard. Fue ahí cuando me di cuenta de la conexión única de Bacardí con Cuba. Estaba buscando una manera de explicar la historia de Cuba de forma literaria y se me ocurrió después de ese viaje que el periplo de Bacardí me brindaría esa oportunidad. Estaba trabajando con mi editora (Wendy Wolf de Viking) y cuando le hablé de la historia de Bacardí, ella dijo inmediatamente, “eso es lo que necesitas para contar la historia de Cuba”.

Entrevista Tom Gjeden

R: Hemos descrito tu libro como un monumento y lo decimos en serio. Solo hay que echar un vistazo a la impresionante bibliografía y a la lista de agradecimientos. ¿Cuánto tiempo te ha llevado escribirlo?
TG : ¡Dios mío! Mucho más de lo que esperaba. Como he dicho, decidí escribir este libro a mediados de 1999. Entregué el manuscrito en la primavera de 2008, nueve años después. No estuve trabajando a tiempo completo en el libro durante esos años, por supuesto. Entre enero de 2001 y septiembre de 2003, fui el corresponsal de guerra de la NPR y trabajaba a tiempo completo en historias sobre terrorismo y conflictos armados. (Estaba en el Pentágono cuando fue atacado). Me cogí un año sabático en septiembre de 2003, seis meses sabáticos en 2005 y un tercer permiso de 18 meses entre 2006 y 2007. Así que se podría decir que he estado trabajando en el libro a tiempo completo durante tres años y a tiempo parcial otros 2-3 años.

R: Has pasado bastante tiempo en Cuba y concretamente en Santiago. Como ciudadano estadounidense, ¿cómo lo conseguiste? ¿Cómo ha sido tu relación con las autoridades cubanas?
TG: Los periodistas de organizaciones de noticias acreditadas estábamos exentos del veto a viajeros estadounidenses, así que nunca tuve problema con las autoridades de mi país. La mayor parte del tiempo estaba en Cuba, cubriendo historias para la NPR, así que las autoridades cubanas me veían como un corresponsal fijo y me dieron la pertinente documentación. Sabían que me interesaba especialmente la industria cubana del ron, que era una historia que ansiaban promocionar, así que aprobaron mis investigaciones en este campo. No les dije específicamente que estaba centrándome en Bacardí ni que estaba escribiendo un libro. Durante el tiempo que no estaba trabajando para la NPR, seguí visitando Cuba –fui dos veces como “turista”. Esa fue la única vez que tuve problemas. A las autoridades cubanas no les gustó que estuviera allí investigando cuando supuestamente estaba como turista.

También tuve ayuda de gente en Cuba como explico en mis agradecimientos. Cuando se publicó mi libro, algunos de los oficiales cubanos que traté allí no estaban muy contentos, sobre todo por la postura crítica que tomé en los últimos capítulos sobre Fidel Castro. A través de un colega, los cubanos me hicieron llegar el mensaje de que ya no era considerado “amigo” de Cuba y que no podía volver allí más como reportero. No he vuelto a Cuba desde que se publicó el libro en 2008. Creo, de todas formas, que muchos oficiales cubanos ahora ven gran parte de mi libro como justo y profesional y sospecho que ahora podría volver si quisiera. Ya no hago reportajes sobre asuntos cubanos para la NPR, así que tengo menos motivos para volver.

Entrevista Tom Gjeden

R: Al estar ambientado en Santiago, en el libro apenas viajamos a La Habana. ¿Qué representa esta ciudad para ti en la cultura, historia y conciencia colectiva cubanas?
TG: Santiagueros y habaneros sienten sus diferentes identidades intensamente. La gente de Santiago la ve como “la ciudad heroica”. El lema que se puede ver en un lateral de un antiguo almacén de ron de Bacardí en Santiago -“Rebelde ayer, hospitalaria hoy, heroica siempre”- resume como los santiagueros ven su ciudad. Es donde se han originado todas las rebeliones y luchas por la libertad en Cuba. Como cuento en la página 97, Emilio Bacardí vio Santiago como “una perfecta representación de la nación cubana, cuyo desarrollo como país ha sido muy trágico”. Históricamente, ha tenido más relación con la cultura caribeña y menos con la cultura norteamericana que La Habana.

Los habaneros, por otro lado, se ven a sí mismos más cosmopolitas y sofisticados y tienen tendencia a mirar por encima del hombro a la gente del resto de Cuba, les ven como pueblerinos. Como resultado, los cubanos de las provincias ven a los habaneros como arrogantes y vanidosos.

Entrevista Tom Gjeden
© Alberto Korda

R: Tu libro se lanzó en 2008. En aquel momento, la enfermedad de Fidel Castro ofreció la posibilidad de una “transición” que todavía no ha sucedido. 2016 es otro año de cambio para Cuba con la visita de Obama. ¿Cuáles son tus previsiones para los próximos 10 años? ¿Los Estados Unidos son un riesgo o una oportunidad para Cuba? Mucha gente tiene miedo de ver Cuba llena de hoteles de todo incluido, cafeterías Starbucks y McDonald’s.
TG: ¡Cuba ya está llena de hoteles de todo incluido! El gobierno de Cuba siempre ha dado prioridad a los paquetes turísticos porque es un turismo más fácil de controlar que el individual. La gente llega en vuelos chárter, va directo a su resort con todo incluido y tiene muy poco contacto con los cubanos. El turista que viaja por libre y se aloja en casas particulares puede ser más desestabilizador. Creo que lo que tenemos que recordar del actual gobierno cubano es que valora el control político por encima de casi cualquier otro objetivo. El régimen de Raúl está comprometido con un desarrollo semi-capitalista pero hay pocas señales de que el gobierno vaya a apoyar la actividad de las pequeñas empresas. Por tanto, puedo imaginar que McDonald’s se establecerá allí antes de que haya una explosión de pequeños restaurantes. Es más fácil trabajar con grandes corporaciones.

Bajo el liderazgo de Raúl, el gobierno cubano está claramente más abierto a hacer negocios con Estados Unidos pero con sus normas –lo que significa que se resistirá a ceder control político. Un temor que tengo es que la corrupción acabe caracterizando la vida política y económica cubana. El estado de derecho no está bien implantado aquí ya que el poder judicial tiene poco poder por sí mismo y hay pocas instituciones genuinamente independientes. Además, la localización geográfica de Cuba la sitúa en el centro de las rutas internacionales de tráfico de drogas, lo que también puede generar corrupción.

LA FAMILIA BACARDÍ

R: ¿Qué pensaba la familia Bacardí de tu proyecto al principio? ¿Te brindaron ayuda? ¿Qué les pareció después del lanzamiento? Algunos periodistas dicen que has sido demasiado amable con ellos pero no estoy de acuerdo, creo que has sido bastante justo en tus conclusiones…
TGEsa es una de las razones de que me llevara tanto tiempo escribir este libro. Elegí trabajar con dos de los colectivos más difíciles del planeta –el gobierno cubano y la familia Bacardí. Los Bacardí son especialmente reservados. La compañía ha estado en manos de su familia casi en su totalidad durante más de un siglo, así que nunca se han sentido obligados a tratar con extraños. Su postura durante todo este tiempo ha sido ofrecer la mínima cooperación a los medios. Me llevó años que la compañia me dejara consultar con el archivista de Bacardí, que me dio acceso a antiguas fotografías y me confirmó algunos detalles históricos. También conseguí una entrevista con el presidente de la junta de Bacardí, pero a título personal.

Entrevista Tom Gjeden

Emilio Bacardí Moreau © Bacardi family collection

Varios miembros de la familia, de todas formas, cooperaron conmigo por su cuenta sin coordinación y aprobación previa de las oficinas corporativas. Aun así, me llevó meses convencerles. Recurrí al orgullo de su herencia cubana, diciéndoles que era algo que poca gente sabía y les convencí de que sería ecuánime y exhaustivo al contar su historia. Después de que se lanzara el libro, los Bacardí –como familia y corporación- quedaron generalmente satisfechos con el libro, aunque la gente de la empresa no estaban demasiado entusiasmados con el hecho de que incluyera la batalla con Pernod Ricard y los esfuerzos por parte del lobby de Bacardí para cambiar la ley en favor de sus intereses comerciales.

Conozco las críticas a las que te refieres y tengo que decir que es normal. A toro pasado, creo que pude haber eliminado algunos pasajes muy favorecedores para la familia y su historia en Cuba. En mi opinión todo era cierto y preciso, pero igual era innecesario para contar la historia.

Entrevista Tom Gjeden
Hemingway  ©Bacardi Ron Compañia S.A

R: ¿Cómo crees que recibirían los cubanos a los Bacardí si volvieran? ¿Todavía se les considera cubanos en Cuba? ¿Ellos se ven como cubanos?
TG: Son preguntas interesantes. Se ve de forma diferente a los Bacardí en Santiago y en La Habana. En Santiago aún son admirados. Aún hay allí un Museo Bacardí y las tumbas de los Bacardí en el cementerio local se mantienen con afecto. En La Habana, son vistos desde un punto de vista más político –asociados a la contrarrevolución y a la “Mafia de Miami”. Emilio Bacardí, que luchó por la independencia de Cuba y era crítico con los Estados Unidos, es visto como el Bacardí “bueno”. El Edificio Bacardí en La Habana fue recientemente renombrado como Edificio Emilio Bacardí para indicar que él era diferente de sus sucesores.

Hace más de 50 años que los Bacardí dejaron Cuba así que solo los cubanos más ancianos tienen algún recuerdo directo de ellos. Mucho de lo que se les dice a los cubanos sobre la familia Bacardí es negativo (aunque es ligeramente diferente en Santiago).

En cuanto a los Bacardí, los miembros más mayores de la familia todavía se identifican fuertemente con su herencia cubana, aunque ese sentimiento se va debilitando generación tras generación. No me imagino a nadie de la familia volviendo a instalarse en Cuba, pero les gustaría volver de visita. Varios miembros de la familia ya lo han hecho. El ron Bacardí ya no se asocia con Cuba, así que no creo que les interese volver a establecer aquí la compañía. Si hay algún interés, es el mercado interior del ron en Cuba. Bacardí hace buen ron blanco, que es lo que les gusta a los cubanos.

Entrevista Tom Gjeden
Bacardi boss Pepin Bosch © Business Week

R: Hay dos personas que destacan en el libro: Emilio Bacardí Moreau y Pepín Bosch. Ellos encarnaron la compañía de dos maneras diferentes (uno más como cerebro y otro más como negociante) pero ambos fueron defensores de una Cuba independiente y liberal pero de una forma socialmente equilibrada. Encarnaban una forma de capitalismo humanizado aunque paternalista. En el libro vemos claramente el giro financiero que dio la compañía (y toda la economía) en los 80, a pesar de que Bacardí no cotiza en bolsa sino que es una compañía familiar.

Mi pregunta es : a partir de tus contactos y conversaciones con ellos, en el contexto de 2016, ¿ves actualmente alguna figura de ese tipo en la familia? ¿Crees que es posible que alguno adopte un interés público por el tema cubano? (Porque me parece que tienen el mundo como objetivo, no solo Cuba).
TG : No veo a nadie en la familia ni remotamente cerca de la talla y el patriotismo de Emilio y Pepín Bosch. El actual presidente de la junta de Bacardí, Facundo Bacardí (Morales) es el tataranieto de Facundo Bacardí Moreau (hermano de Emilio) pero nació en Estados Unidos y no habla bien español. Los directores generales de la compañía estos últimos años no han sido miembros de la familia.

El caso pernod/bacardí

R: La lucha con Pernod. Soy un ingenuo incorregible pero siempre he tenido la idea (hasta cierto punto somos más fuertes juntos que separados) de que Havana Club y Bacardí podrían trabajar mano a mano para desarrollar el ron cubano como un todo. ¿Crees que hay alguna posibilidad de que esto pueda suceder y por qué… no?
TG: Dudo mucho que pase esto, porque cada uno es muy leal a sus respectivas marcas. Además, como dije antes, creo que en este momento Pernod Ricard está más asociado al ron cubano a nivel internacional que Bacardí. El mayor interés de Bacardí en producir y vender ron desde Cuba es el mercado estadounidense. No los veo trabajando juntos. Sí creo, de todas formas, que hay posibilidades reales de que lleguen a un acuerdo. Creo que Bacardí cederá (por una sustanciosa cantidad de dinero) en su objeción al uso de la marca Havana Club por parte de Pernod Ricard. No significa mucho en el mercado estadounidense, que es el que más le interesa a Bacardí.

L'histoire de Cuba à travers Bacardi
© Bacardi Ron Compañia SA.

R :¿Tienes contacto con la familia Arechabala? ¿Quiénes son? ¿A qué se dedican?
TG : No. Contacté con Ramón Arechabala en Miami pero no tengo ya ni su teléfono ni su dirección. El artículo de The Washington Post que te envié tiene más información sobre él y su familia.

RON 

R: ¿Qué conocimiento tienes sobre ron?
TG: 
No soy muy fan del ron Bacardí, sobre todo porque no me interesa el ron blanco, que es la especialidad de Bacardí. Prefiero los rones añejos. Suelo beber Flor de Caña 7 años, que se produce en Nicaragua. El Havana Club de 7 años es parecido al Flor de Caña pero me he dado cuenta de que es inconsistente. Algunas botellas son buenas, otras menos. Bacardí 8 es lo más parecido a esos rones dentro del porfolio de Bacardí, pero creo que no es comparable.

R: Has visitado las antiguas instalaciones de Bacardí en Santiago. ¿Qué queda de ellas?
TG: 
Las he visitado. Las instalaciones están intactas. La bodega de añejamiento sigue ahí, no ha cambiado apenas desde la época de Bacardí, y la antigua columna de destilación sigue en funcionamiento. Actualmente la utiliza una compañía de ron del gobierno pero Pernod Ricard sostiene que el ron Havana Club que se vende en Europa no proviene de las antiguas instalaciones de Bacardí. Si lo hiciera, Pernod Ricard podría ser denunciada en los Estados Unidos por utilizar propiedad “robada”.

VARIOS

R: ¿Planeas traducir el libro a francés? ¿Tienes pensado actualizarlo con lo que ha sucedido en los últimos 8 años?
TG: 
De momento no tengo planes, fue un lío traducirlo a español. Tuve que pagar de mi bolsillo a alguien para hacer la traducción y eso que hay mucho más mercado para el libro en español que en francés. Me encantaría que estuviera disponible en francés pero ¿crees que tendría público?

Escribí el libro de forma que no hubiera necesidad de actualizarlo en función de los acontecimientos que sucedan en Cuba pero, si se lanzara una nueva edición, podría escribir un epílogo.

R: Una última pregunta: eres un comentarista con experiencia sobre política estadounidense, ¿quién crees que ganará las elecciones y cuáles son las perspectivas para Cuba si gana Trump?
TG: 
Como la mayoría de comentaristas, sospecho que Hillary Clinton ganará las elecciones pero no estoy seguro en absoluto. Parece que las posibilidades de Trump suben y bajan cada día. Creo firmemente que el acercamiento actual entre Estados Unidos y Cuba continuará pase lo que pase. La apertura de Obama hacia Cuba tiene muchos defensores en los círculos empresariales aquí y creo que el apoyo al embargo está menguando. Trump no habla mucho sobre Cuba, ni siquiera en Florida, pero su expreso deseo de “negociar” y “hacer amigos” me indica que está predispuesto a mantener una buena relación con Cuba.


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